La llegada de la época clásica no significó el abandono del orden dórico. Este estilo arquitectónico fue el más frecuentemente utilizado a los largo de la historia del arte griego. Durante el periodo clásico, fueron también frecuentes los templos de orden jónico y sólo al final del periodo aparecieron los de orden corintio.
Siguiendo un orden cronológico, puede destacarse como importante el templo de Zeus en Olimpia, que se construyó entre el 47o y el 456 a. de C. Se trata de una construcción de estilo dórico que adopta las proporciones clásicas.
Según las cuales el número de columnas de la fachada determina el de los laterales, de manera que el número de columnas de cada lateral tenía que ser el doble más una de las que había en la fachada. La altura de las mismas estaba derterminado por la anchura de las columnas.
Gran parte de las mejores construcciones de la época clásica se encuentran en la Acrópolis de Atenas, ésta era la parte más importante de la ciudad, situada en una zona elevada, en la que estaba los templos y edificios públicos.
La Acrópolis de Atenas había sido destruido por los persas, y en esta época los atenienses se dedicaron a reconstruir las Fidias bajo cuya vigilancia se levantaron Partenón y los Propileos.
El Partenón era el templo que dominaba la Acrópolis, dedicado a la diosa Atenea. En su construcción participaron lo arquitectos Ictino y Kalícatres, bajo la dirección de Fidias. La obra se comenzó entre los años 448 y 447 a. de C. en la que Atenas era gobernada por Pericles.