Los Palacios en Grecia

Tras la poética mención de Homero a los que habitaban la isla de Creta con sus cien ciudades (Iliada II-649), se encuentra la realidad de un territorio controlado por numerosos centros administrativos, entre grandes palacios, residencias nobiliarias y villas o aldeas. Actualmente conocemos un buen número de ellos en orden de extensión e importancia: Cnosós, Faistós, Malia, Zakros, Palaikastro, Gurniá, Hagia Tríada, Niru Jani, Amnisoos, Arjánes, Arkalojori, Tilisós, Vatípetron, etc. De otros palacios quedan indicios, aunque todavía no hayan sido encontrados: Rétimnon y Jania o Canea, al noroeste de la isla, o Sitía al este y conocidos tan sólo por el hallazgo de tablillas con escritura, lo cual indica la existencia de un archivo palacial.

Cada palacio está situado en una colina de suave relieve, no muy elevada y en el interior, a unos kilómetros de la costa salvo algún caso, como Zakros, que está enclavado prácticamente en la playa. Una constante en los palacios minoicos es la unión del paisaje con la construcción, y la inexistencia de fortificaciones. Los edificios se desparraman colina abajo, escalonadamente y sin orden urbanístico determinado. Los palacios minoicos son diferentes entre sí, pero comparten una serie de características que detallamos a continuación :

- Su situación, en lo alto de una suave y extensa colina, está en función de las vías de comunicación óptimas para el control del territorio bajo su dominio. Estos lugares cuentan , en muchos casos, con una larga tradición, con la existencia de niveles desde el Neolítico que, en el caso de Cnosós, llegan a tener cerca de 7 metros de potencia estatigráfica.

-Salvo imperativos topográficos, que imponen alguna desviación, los planos están orientados de norte a sur, como en los palacios orientales y el rastro dominante es un extenso patio central. En torno a él, se disponen los edificios, compuestos de habitaciones desiguales en formas y tamaños, unidas por medio de corredores u escaleras. Los muros están alineados tan sólo en los frentes o fachadas que dan al patio central.

- En conjunto, la planta de cada palacio es compleja, como resultado de una construcción progresiva de habitaciones y edificios según imponen las necesidades de cada momento, a modo de ampliaciones sucesivas hechas a partir del núcleo central en torno al patio. Por tanto, no existen fachadas exteriores, los muros presentan entrantes y salientes de una habitación a otra. El concepto de edificio como en todo perfectamente establecido en el inicio de la obra, al modo mesopotámico o egipcio es, pues, inexistente en Creta.

- Todos los palacios tienen una serie de áreas especializadas , según la función a desempeñar: una parte oficial, generalmente situada al oeste, engloba las funciones administrativas o de poder y religiosas; las dependencias residenciales de los príncipes, sacerdotes o quienes fuesen sus señores; unos almacenes donde se atesoran los productos excedentes del campo y, por último, los talleres donde los artesanos fabrican las conocidas manufacturas minoicas (alfareros, talladores de sellos y vasijas pétreas, orfebres, etc.).

- Estas diversas zonas no se hallan claramente definidas ni con muros de separación, pasillos ni patios, entremezclándose las habitaciones limítrofes.

- La existencia de al menos dos pisos queda probada por las múltiples escaleras que, en diversas partes del palacio, pueden tener más pisos. En Cnosós, la Gran Escalera daba acceso, como mínimo, a cinco plantas. La ampliación paulatina del palacio, por adición de habitaciones, impide a un buen número de éstas tener luz y ventilación por lo que se crea el dispositivo denominado pozo de luz, un patinillo o bien el hueco de las escaleras y que proporcionan a las habitaciones interiores una luz suave, casi de penumbra (muy de agradecer, por otra parte, en las épocas de calor, dado el ambiente que reina en las habitaciones bajas).

- Las habitaciones residenciales cuentan con instalaciones de baños y retretes, con un drenaje perfectamente realizado, dando buena idea de la calidad de la vida existente en estos palacios.

- Los muros están construidos con manpostería ( piedras más o menos grandes y regulares, unidas con argamasa y piedra menuda) reforzada con maderos, formando una estructura sólida y elástica, preparada para resistir los frecuentes seísmos que sacuden la isla. Puertas y ventanas están limitadas con cercos de madera o de piedra. Las esquinas y algunos zócalos de los muros son de sillería y los paramentos están enlucidos con argamasa y estuco de gran consistencia, muchos de los cuales reciben una decoración pictórica.

- Las entradas, escaleras y pozos de luz emplean columnas, muy características por tener su disminución de arriba abajo. Para aislar las columnas de tronco de ciprés, luego estucadas y pintadas, unas rodajas de piedra o bien sillares ahuecados hacen de basa. En la parte superior, ya se aprecia la estructura del capitel clásico, compuesto de un collarino, un voluminoso equino y un ábaco de grandes dimensiones para sostener un entablamento hecho de vigas que sostienen el techo; éste consiste en troncos, uno al lado de otro, cuyos extremos sedejan a la vista y dan lugar a una característica decoración de círculos, a modo de friso, algo similar a los dentículos del orden jónico.

- Los suelos están, en su mayoria, pavimentados con losas de tamaño considerable y ajustadas unas a otras. Cuando no son de piedra, los pisos están cubiertos con una capa de tierra batida muy consistente.

- En el exterior de los palacios es común la existencia de otros patios, de forma irregular en su mayoría y pavimentados con losas de piedra. En este suelo destaca una fila de placas bien escuadradas y ajustadas que sobresalen algo de la superficie del patio, son las llamadas vías procesionales, de unos 60 a 80 cm de ancho. La vía procesional finalizada en una esquina del patio que, en esta parte, cuenta con una serie de bajos escalones a modo de graderío y que Evans denominó área teatral, suponiendo su función como tal, para ceremonias de tipo religioso o el conocido juego del toro.

- Otros patios exteriores se hallan, en algún caso, horadados por grandes silos o Koulouras, enormes habitaciones circulares excavadas y forradas de manpostería, con pilar o soporte central del techo, éste realizado en materiales perecederos.

- Alrededor del palacio y conectadas directamente con él se extienden las diversas casas señoriales, sin contar tampoco con una clara limitación con las partes del palacio. Este ha sido el principal dato que ha permitido calificar de jerarquía armónica a la convivencia pacífica entre las diferentes clases sociales que residían en torno al palacio, pues resulta difícil distinguir donde acaba éste y donde comienzan las residencias particulares, hecho que sería imposible si hubiera existido algún tipo de conflitividad social.

Los antiguos palacios

La historia de los palacios minoicos comienza poco después del año 2000. Los restos conservados de las primeras construcciones proporcionan unas fechas inmediatamente anteriores al 1900 a. de C. De los Antiguos Palacios queda poca cosa, pues, tras su destrucción por incendios y terremotos de hacia el año 1700, fueron reconstruidos y ampliados en los llamados Nuevos Palacios, sobre los restos de los anteriores, removiéndolos u ocultándolos en muchas de sus partes. El palacio de Malia es el ejemplo mejor conocido de la arquitectura de los antiguos palacios, pues su plano apenas sufrió modificaciones en la segunda etapa, y su descripción somera nos permitirá obtener una idea del primer periodo palacial. Faistós es otro ejemplo del mismo caso, aunque su planta ha sido algo más alterada en su reconstrucción.

Malia

Malia, al este de Cnosós y en la costa norte, fue excavada ya en 1915 por J. Hazidakis. Desde 1920, los trabajos en este yacimiento están a cargo de la Escuela Francesa de Arqueología en Atenas.

El palacio fue construido poco después que el de Cnosós, en torno a un patio central de unos 48 por 22 metros, con un pórtico de pilares y columnas en varios de sus lados a modo de galería. En el centro del patio se instaló un altar, lo cual indica una utilización ceremonial del recinto. En la parte oriental, las habitaciones han proporcionado una serie de dispositivos para sostener grandes tinajas y canales, interpretados como parte de instalaciones industriales para obtener aceite y, probablemente, tambén vino. Los almacenes se situaron en al ala occidental, tras las habitaciones oficiales y de culto. También al norte existió un importante conjunto de habitaciones entre las que destaca una sala Hipóstila, modelo tomado, con toda probabilidad, de la arquitectura egipcia, indentificado con las cocinas y, en el piso superior, un comedor. En el ángulo sudeste, ocho grandes koulouras o silos constituyen otra de las áreas dedicadas al almacenamiento, esta vez de grano. Los pilares centrales conservasos en cuatro de ellos indican que estarían cubiertos con estructuras de ramaje y barro.

En conjunto, Malia ofrece un aspecto de gran residencia rural, con una buena cantidad de almacenes y pocas instalaciones industriales. Su carácter rural se acentúa al comtemplar el acabado de la obra, bastante lejano al brillante aspecto de Cnosós; sus muros son las pobres, hechos a base de arenisca roja y bloques pequeños de caliza junto a grandes ladrillos de barro y pesadas vigas de madera, todo cubierto con un enlucido de yeso calizo. Aun así, con sus casi 10.000 metros cuadrados de extensión, el palacio de Malia es algo más que una residencia rural.

La capacidad de sus almacenes señala su dominio territorial bastante amplio que comprendía todo el golfo de Malia y las montañas de Lasthi. Su pujanza económica hizo que se reconstruyese tras las destrucciones de 1700 primero y entre 1480 y 1450 después, sin alterar prácticamente su plano original. Esta última reconstrucción, ya en pleno período de dominio micénico es una novedad de última hora, perceptible a través de los materiales arqueológicos allí encontrados en los últimos años, y entre los cuales no faltan fragmentos de tablillas con escritura lineal B, claro indicio del establecimiento de un grupo de aqueos en el lugar.

Faistós

Descubierto ya en 1900, este yacimiento ha sido enteramente excavado por la Escuela Italiana de Arqueología, bajo la dirección de L. Pernier primero y D. Levi después. Sobre una terraza de gran amplitud, asomada al ancho valle de Mesará y al sur del macizo de Psiloriti, el palacio de Faistós contaba con una extensión de unos 8.300 metros cuadrados, actualmente mermada al este y al sur por la erosión de la colina, hasta el punto de hacer desaparecer buena parte de las alas situadas al sudeste y la esquina de esta zona del patio central. La reconstrucción del Nuevo Palacio se hizo respetando buena parte de la planta de la etapa anterior, con varios patios exteriores además del central, todos ellos pavimentados en piedra. Del Antiguo Palacio se ha encontrado abundante material, principalmente cerámico, mucho más numeroso que en el propio Cnosós o en Malia. Las distintas terrazas están unidad por escaleras y hacia el sudoste se extiende una barriada de casas y almacenes, intimamente unidos al núcleo central. El primer palacio de Faistós fue destruido al menos en tres ocasiones antes de la fecha de 1700, y reconstruido otras tantas veces, sobreelevando los antiguos muros encima de nuevos suelos hechos de mortero de barro, tal como serán los pavimentos del Nuevo Palacio, mucho más extenso y espectacular que el anterior.

Los nuevos palacios

Después de la catástrofe de 1700, todos los palacios sufrieron grandes obras de reconstrucción, sobre un nivel general de escombros enrasados. Los Nuevos Palacios son los que se ven hoy en día, con los cambios y adiciones realizados tras las destrucciones parciales de 1600 y de 1480. En esta etapa, durante algo más de 200 años se reconstruyeron los principales palacios, con un considerable aumento en su extensión y número de habitantes, así como fueron construidos otros palacios menores (Hagía Tríada, Arjánes, el pequeño palacio de Cnosós, etc), villas nobiliarias ( Tilisós, Vatípetron, Amnisos, Niru, Jani, Slavokampos, etc) o pequeñas ciudades costeras como Gurnía, Palaikastro, o la isla de Pseira. Dentro de la cultura minoica éste es su momento de esplendor, en el cual se encuadran las mejores manifestaciones de su arte: pintura, cerámica, escultura.. La última reforma se debió a la llegada de los griegos continentales, presentes únicamente en Cnosós y Malia.

Cnosós

En la arquitectura paalcial, Cnosós es el más conocido ejemplo para estudiar los logros minoicos en este campo. Su historia y descripción constituyen el mejor modelo para comprender el apogeo de la primera civilización europea y su pervivencia en la memoria colectiva posterior.

La colina de Cnosós está situada a unos 5 Kilómetros de la costa, sobre la vía natural hacia el interior de la parte central de Creta. Su población fue continua desde el Neolítico hasta prácticamente nuestros días, y su historia arqueológica comenzó, de hecho, con los intentos de excavación por parte de Schiemann tras sus trabajos en TRuya (1870) y Micenas (1876). Después de estos éxitos, el arqueólogo alemán, por un problema de la propiedad, no pudo hacerlo.

Cnosós con sus 17.400 metros cuadrados costituidos y unas 1.500 habitaciones, constituyen el principal palacio cretence y en el que Evans vio la sede del mítico rey Minos.

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