Las conquistas de Alejandro supusieron una ampliación del mundo conocido que abrió nuevas espectativas científicas. El emperador se hizo acompañar en sus campañas de ingenieros, geógrafos, agrimensores y observadores de la flora y la fauna que contribuyeron a afianzar el carácter empirista del conocimiento científico griego.
El sucesor de Alejandro en Egipto, Ptolomeo fundó el Museo de Alejandría, centro de enseñanza en investigación que contaba con una biblioteca, un zoo, un jardín botánico, un observatorio y varias salas de disección. Otro gran centro investigador fue Pérgamo que recogió su saber en "Pergaminos" (el término procede del nombre de la ciudad) al estar prohibido sacar papiros de Egipto. También Siracusa, en Sicilia, fue un foco "ilustrado" de la época y lugar de residencia de Arquímedes.