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Los límites entre Ciencia y Técnica siempre han sido imprecisos, pero en Grecia, lo que hasta el momento se había considerado ciencia adquirió una nueva dimensión al aparecer la filosofía y con ella en posición de la razón sobre el mito. La razón no supone, solomante, un nuevo camino mediante el cual se conoce la realidad, sino que es al tiempo la finalidad de ese conocimiento.
El hombre griego comenzó a preguntarse como eran las cosas porque sentía curiosidad por conocer. La finalidad ya no era conocer los astros para satisfacer a los dioses, ni descubrir la armonia porque fuera un símbolo de la perfección divina; la nueva finalidad estaba en el hombre mismo, con centro del universo y "medida de todas las cosas" como decía Protágoras.