La Sociedad

La evolución de la estructura social del mundo heleno estuvo muy vinculada a la evolución política y económica. El punto de partida de esa evolución puede situarse en la época aquea (segundo milenio a. de C.) el sistema de gobierno era la Monarquía y la tierra la base de una económia autárquica. En ese marco, la estructura social era sencilla: había una nobleza, dueña de la tierra y capaz de sufragarse las costosas armas que permitía la práctica de la guerra y el resto era el pueblo llano, compuesto por pescadores agricultores y pequeños artesanos.
Los agricultores trabajaban la tierra de la nobleza o en malas condicones arrendaban parcelas de la nobleza. Había también esclavos que se encargaban de las tareas domésticas de la nobleza.

Paralelamente al surgimiento de las polis ( siglos IX y VIII a. de C.), se produjo la desaparición de los reyes que solo perduraron en algunas partes de Macedonia y fueron sustituidos en el poder político por la aristocracia terrateniente, agrupadas en una oligarquía (poder de unos pocos) que se ocupaban de defender los intereses de los llamados eupátridas (bien nacido) de origen noble. Estos estaban organizados en genos, para lo que se buscaba un parentesco mítico con algún dios. Esta procedencia quería justificar una situación de privilegio, un poderoso medio de difusión de la mitología.

El desarrollo de la economía hicieron que masas, cada vez más numerosos no se sintieran satisfechas de la situación con un sistema de gobierno del que ni siquiera conocían sus leyes, ya que el conocimiento de éstas estaba restringidas a la aristocracía eupátridas. Esto hacía que la riqueza que venía de la clase más baja no tiviera sin embargo beneficios.

Por todas estas razones, la idea de ciudadano con responsabilidades y con derechos logró imponerse. Surgieron los legisladores, la ley comenzó a se difundida y aplicada igualitariamente. Surgió una nueva concepción social que atendía a los criterios de riqueza más que a los de casta. Pronto se impuso la categoría de ciudadano libre para designar a los individuos que tenían iguales derechos ante la ley, frente a esclavos y extranjeros (metecos). Esto se desarrolló en el modelo democrático ateniense del siglo V.

 

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